En mi adolescencia había dos libros que había que leer.
Uno era "Cartas para Verónica" de Poldy Bird. No me gustó mucho aunque todavía me acuerdo del cuento de la pareja de casados que iba al restaurante y no se hablaba... "pedís un lomo. Yo, como disculpándome, me inclino por un omelette fines herbes. Hay mucho trabajo en la cocina, dice el mozo, entonces otro lomo" (escrito de memoria). La moraleja era donde había quedado el amor etc. Muchas veces estamos con Jorge sin hablar y eso no quiere decir que no haya amor.
El otro era "Pregúntale a Alicia", diario encontrado de una chica drogadicta. Ese sí que me marcó. Y no entendía como al final se moría si ya estaba rehabilitada. Hace poco me enteré de que era todo mentira, no había habido ningún diario de una chica drogadicta, lo había escrito una escritora profesional. ¡Qué decepción!
Otro libro que me impactó fue el Diario de Ana Frank, no tanto por lo que estaba escrito sino por saber lo que pasó con ella después.
También leía best sellers, uno que todavía me trae pesadillas es "El Gran Secreto" de René Barjavel.
Y durante mi adolescencia descubrí mi gusto por las novelas policiales, especialmente Agatha Christie.

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