domingo, 1 de abril de 2012

Como me veia

Entonces, ni una Susanita del todo ni una Mafalda del todo.
Jamás ese párrafo de la carta "Que decidiste nunca casarte para no ser víctima de la sociedad patriarcal ni esclavizarte a una rutina de pañales y biberones para no limitar tu crecimiento como mujer."
Pero tampoco
" Mi única vocación era ser madre."

Yo crecí en los 70s. Nuestras mamás eran casi todas amas de casa, que o no habían estudiado o habían dejado el trabajo o la profesión para casarse y tener hijos.
Recuerdo a mi mamá viviendo por su casa y sus hijas. Se levantaba a la mañana, nos daba el desayuno, después limpiaba, ordenaba, lavaba la ropa, hacía las compras, cocinaba, nos daba el almuerzo, lavaba los platos, miraba alguna telenovela, hablaba por teléfono con sus amigas, cosía la ropa, cocinaba de nuevo, dejaba los platos en remojo para que los lavara al señora al día siguiente, y a dormir.
¿Quería yo eso? ¡NO!

En mi adolescencia me veía en el futuro como una profesional exitosa con mucho trabajo y responsabilidades. Mi camino estaba trazado, tenía que terminar el secundario e ir a la facultad (si dejaba el secundario iba a terminar trabajando de obrera en una fábrica, decía mi papá).
Yo en 5to año

Después iba a conseguir un trabajo. Después casarme y tener hijos. Ya veríamos como hacer para conbinar los desafíos de una profesión con las labores del hogar: Nunca, pero nunca, se me ocurrió que iba a poner a la familia antes que a una carrera.

Y sin embargo, es lo que hice. Y no me arrepiento.
Ni una Susanita del todo ni una Mafalda del todo.

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